FIJATE LO NUEVO

jueves, 27 de noviembre de 2008

La fábula del blogger de dieciocho

'I'm looking for the face I had
Before the world was made'
YEATS. The winding stair.

"Había una vez, en el Norte del Conurbano de una provincia de fantasía llamada Buenos Aires, un chico llamado Claudio. Un día este apuesto héroe se rebeló ante el malvado gigante informático Fotolog, al que todos en el Reino amaban y posteaban, al hacerse nada menos que... ¡un BLOG!
Todos en su aldea se preguntaban asombrados "¿por qué tal rebeldía?" "Me gusta escribir", respondía y mucho menos le entendían. Pero Claudio no claudicó (me encanta hacer juegos de palabras): él siguió nomás con su emprendimiento. Si bien los posteos eran deficientes y en su mayoría de carácter coyuntural, pudo aceitarse y progresar hasta llegar a tener una pizca de fieles comentaristas.

En fin, tuvo logros y pudo convencer a un amigo de sumarse a la blogósfera (y le copiara el nombre del espacio, casi, jaja). También se alegró y se sorprendió a la milésima potencia de que en el colegio lo parara alguien cada tanto y le diga "me cagué de risa con tu blog."

Sin embargo, en los poblados blogueros nadie sabía algo acerca de su identidad, su edad, su cara. Lo llamaban por su seudónimo, que no era más que la deformación de sus iniciales. Le divirtió cuando relató una historia de cuando iba al Tercer Ciclo de EGB y los comentaristas dijeron: "si fuiste a noveno tenés como 23 o 24, yo te imaginaba de unos 34", "Pará, pará... ¡seguro tenés 19! Pero no menos, y no más....", "no te hagás el pendejo."

Porque Claudio era Claudio ante Dios, mas para Blogger - el rincón que los Dioses olvidaron - era simplemente KAZ. Porque mientras frente a los ojos de todos los mortales era un chico poco agraciado, para los blogueros era sólo un simple chorizo.

(...)"

Se ha perdido el final del pergamino (sí, era un pergamino; o al menos imaginenlo). Ok, en realidad no se me ocurría cómo terminarlo porque, y está El Informante que no me deja mentir, el escrito se debió haber posteado el día de mi cumpleaños número dieciocho. Es decir, aquel 30 de septiembre, día en el que se me rompe la computadora por milésima vez en el año. La inspiración no dura dos meses.

Este post surge por una necesidad, no porque me crea el Cumbio de los bloggers ni por creer que haya creado algún tipo de expectativa. Por razones bobas o por miedo a prejuicios, oculté tener 16 años cuando emprendí la vida de bloguero. Sin embargo, no hacía falta ser tan sagaz para deducir en cuántos andaba cuando en el perfil pongo que soy "estudiante."

En conclusión, tengo 18 que no durarán para siempre. La necesidad toma fuerza cuando pienso que en una semana no habrá más colegio para mí, que empezará un año de cambios, etc. Y KAZ será un alter ego, pero es el que escribe este blog. Así que no lo ofendan llamándolo por mi nombre de pila. No doy la cara porque de hacerlo, el Departamento de Belleza de Blogger me cierra el blog.

¡Volvé cuando quieras!

jueves, 20 de noviembre de 2008

Dios castigue a los que doblan películas

Yo no he sido nunca, ni me he acercado siquiera, a ser cinéfilo. Sin embargo, siempre tuve la manía de quejarme de las películas dobladas. Todos sabemos que no es lo mismo que el idioma original y estoy afiliado al Club Subtítulo o Club Subcampeón (¿entendieron la ironía? OK, no es buena, no importa). En fin, no es mi intención ahondar en ese tema porque cualquiera que haya visto una película más que yo lo haría mejor. Lo que me propongo es contarles, hermanos, algo más profundo, trascendental y, tal vez, teológico.

Vos te preguntarás por qué hay tantas catástrofes, guerras y hambre en el mundo si existe un Dios. Bueno, tengo los únicos culpables: los que doblan películas. Sobre todo en español. Desconozco el desempeño de los de otras lenguas. Y no lo digo porque me quedé traumado porque me compré un VCD que estaba hablado en gallego. Tengo fundamentos.

Los traductores de películas blasfeman, señores. Y lo hacen subliminalmente.

Vean. Resulta que a un gringo le acaba de pasar algo malo (imagínense, qué se yo, descubre que su esposa le es infiel, le robaron o acaban de anunciar la separación del grupo Miranda) y entonces, en su idioma original dice "Oh, shit!" Pero la versión castellanizada no dice "oh, mierda": dice "oh, Dios"

¿Se dan cuenta? Lo que nos quieren decir es que el de arriba es una shit. ¿Todavía no están convencidos de lo nocivas que son las traducciones? Observen este otro ejemplo que se adapta a otra religión porque Es Caer Bajo ejercita el diálogo entre credos:

Si no dicen "oh, Dios", dicen "oh, rayos" Sí, amigo griego: blasfemia pura. Ahora se meten con el Dios de los Dioses, ahora dicen que Zeus es una merda.

Ya los va a partir un rayo y los va a dejar peor que el estudio de Universal.

Los que tienen que ser castigados también son los que traducen los títulos de las pelis. Me gustaría desarrollar el tema pero, ¿para qué si Liniers lo hace mejor?

En fin, vos hacé tu vida. Creé en Dios, en Alá, en Buda, en "in God we trust" o no creas en nada más que el horóscopo de Horangel; mirá películas pochocleras o mirate una de Francella.

¡Volvé cuando quieras!

martes, 11 de noviembre de 2008

¡Yerbas o travesuras!

(Foto sacada en una Isla del Delta. Claro retrato de lo que queremos: que lo yanqui de Halloween se estrelle frente al palo de luz que nace de nuestra tierra)

En todos los fines de octubre y principios de noviembre, en la Argentina siempre se vuelve a enfrentar la antinomia Halloween - Día de la tradición. Por consiguiente, se escuchan personas que retan a quienes festejen la fecha de la calabaza a que también celebren el autóctono 10 de noviembre.

Fecha muy importante la del Día de la Tradición. Todo muy lindo. Sin embargo, seamos buenos entre nosotros (como diría Pagani cuando pide sinceridad), reconozcamos también que no es lo mismo festejar una cosa y la otra. Digo, porque yo soy tan antiimperialista como cualquiera, pero... Halloween tiene fiestas de disfraces, caramelos, especiales de Los Simpson...

Por eso, si no queremos que la Anglosajona Noche de Brujas siga ganando más adeptos, hay que modificar un par de cositas en nuestro Día de... ¡Ahí está! Primera sugerencia: en lugar de ser el Día de la Tradición debería ser la Noche de la Tradición. Con esto la gente se prendería más, total, si de salir se trata: los bares se llenarían, los boliches explotarían... Eso sí, tal vez reboten en Sunset los que quieran llevar boleadoras o chiripá.

Segunda sugerencia: implementar el "yerbas o travesuras." ¿Vieron que los niños yanquis salen a pedir "dulces o travesuras"? Bueno, nacionalicemos (o estaticemos, como se usa ahora) este dicho. Lo que podemos hacer es iniciar a los pibes a tomar mate y que les guste tanto que vayan a pedir (sí, ya cree que voy a usar el doble sentido, pero dije yerba no hierba). Es un buen proyecto, en mi humilde juzgar. Hasta podriámos conseguir sponsor: como los chicos no van a querer caramelos, ¡qué mejor que lo auspicie una pasta de dientes! Es más, podríamos bautizar el dicho como el "¡Colgate Yerbal o travesuras!"

¿Alguna otra sugerencia se le ocurre, amigo bloguero? Ah, sugiere que no escriba más. Bueno, lo complazco.

¡Volvé cuando quieras!

lunes, 3 de noviembre de 2008

Dar vuelta la tortilla

Hay veces en las que uno está cansado y quiere cambiar: hay quienes que buscando satisfacer ese deseo se cambian el look, cambian el Torino, cambian el sistema y hasta su propia identidad (más cuando están cansados de traficar efedrina).

Yo estoy en uno de esos momentos, como también lo podrás estar vos, amigo bloguero. Quiero que un par de cosas cambien en mi vida; pero, en fin, no es mi próposito contar historias personales del hombre que está detrás del monitor. El que sale en este blog sólo es KAZ.

Cambiar no es fácil, lo sabemos. Porque uno piensa que detrás del cambio de look están las gordas que te dirán "¡pero qué te hiciste en el lope de Vega!"; a cambio del Torino, vendrá un 147 que te hará extrañar al otro y vas a tener que agarrarle la mano al volante; luego del cambio del sistema vendrá una flor de perestroika; y detrás del cambio de nombres, se te agravará tarde o temprano la causa.

Sin embargo, una frase hecha nos hace seguir: el que no arriesga, no gana. El que no cambia, no progresa. Porque puede que el cambio sea positivo: puede que las gordas sean atropelladas por aquel inexperto al volante del 147, puede que EE.UU. nacionalice bancos, puede que te llames Martínez y zafes de estar 20 años a la sombra.

Pero uno siempre quiere dar vuelta la tortilla, pero que la tortilla salga bien, no va a andar uno comiendo porquerías.

Porque uno está contento (por lo menos yo) porque Boca iba 11 puntos abajo del puntero y ahora está en la cima de la tabla. Pero uno ya quiere el campeonato.

No sé si se entendió el post. Ni yo entiendo lo que quise poner. Para ser gráfico, quiero ser como Duchamp, que dio vuelta un mingitorio e hizo de él una fuente.

En fin... Quiero rematar este post de algún modo. A ver, una fuente, un mingitorio... Chau, lo remato así: Me dieron ganas de ir al baño, no escribo más.

¡Volvé cuando quieras!