FIJATE LO NUEVO

jueves, 29 de abril de 2010

La olorosa magia de Cortázar

Resulta que un día cuando iba de regreso en el Mitre me dispuse a leer unas páginas de Un Tal Lucas, de Cortázar. Linda lectura. Es de esos autores que destilan magia, se sabe. Lo que no sabíamos era acerca de la forma en que la destila ni a qué huele. Pero yo la comprobé.

Estaba leyendo una parte en la que detalla - brillantemente - las incomodidades de defecar en un baño ajeno. Ja, ja, qué genio. Pero... Tan envolvente fue la prosa que se apoderó del espacio. Tanta magia destilaron sus palabras que hicieron que ocurriese un milagro literario. Logró que el lector, en este caso yo, se sumerja verdaderamente en el texto. Logró, en fin, que el tipo de al lado se tirara un pedo bastante potente que me hizo sumergir en el correspondiente tufo...

(Pero ojo que se nota que Cortázar es cuidadoso con sus lectores ya que sólo recurre a la creación de ambiente y no convierte al lector en el personaje de la obra. ¡Miren si el asiento del tren se convertía en un inodoro y yo empezaba a...! Hubiese sido una excelsa anécdota pero poco digna para contar.)

¡Volvé! (Cuando quieras)

lunes, 19 de abril de 2010

Conventillo empresarial

Por el economista Juan Pablo de Carlos, en exclusivo para Es Caer Bajo:

¿Por qué el capitalismo no funciona en la Argentina? Porque no es divertido. En Europa y Estados Unidos sí que tienen a la gente tranquila mirando la tele. No como acá que uno se vuelve tan loco, se viste de rojo y tiene que ir a militar en el PO. ¿Y qué es lo divertido del capitalismo de allá? Un instrumento fundamental: nada menos que la publicidad.

No me refiero, sin embargo, a lo que usted solía ver en El Show Creativo. No esas pavadas. Yo me refiero a la más baja calaña de la publicidad mundial. Aquella en que una marca, libremente, puede nombrar y - ya que está - difamar y ultrajar a su competidora. Aquí, la legislación es diferente y todos tienen que ser discretos.

Mientras allá Ronald McDonald compra secretamente en Burger King, acá tenemos que conformarnos con Mamá Luchetti. A gatas esa tienda puede decir "el que no salta es un payaso." Por favor, eso no va con nuestras costumbres. Si la legislación tuviese en cuenta nuestra idiosincrasia, hasta sería más emocionante que en el Primer Mundo: tendríamos a los de Burger gritando "la tenés adentro, payaso violín", la gota de Magistral bardearía en abundancia, Mr Músculo cagaría bien a trompadas a cualquiera que use Cif y éstos lo mostrarían limpiando el baño como travesti.


Pero no hay vuelta que darle, hoy por hoy la publicidad argentina es de lo más fofo. Desde el sector público al Estado, todos culpables. La gente se moviliza tan alegremente por 6-7-8 y celebra el Fútbol para Todos porque festeja que mantienen la televisión pública, por acaso escasos minutos, libre de aburrida propaganda gubernamental.

La publicidad debería ser el lugar moderno del conventillo: es adonde uno destinaría sus expectativas en cuanto a cómo le pegará éste al otro y éste cómo se defendería. Lo peor es cuando la gente, frente a la carencia de él en los cortes televisivos, llena de puterío los bloques de los programas. Así esta falencia llegó a originar monstruos del sistema como Rial, Canosa, Carlos Monti y demás nauseabúndos personajes. Pero van por más. De esta manera, los periodistas deportivos ahora hablan de internas y de cabaret en lugar del 4-3-1-2. Fantino y el Chavo Fucks se pasaron al bando de los periodistas de espectáculos (sí, cuando se pase alguno respetable, esto relamente se habrá desmadrado).

Incluso hay quienes sostienen que esa carencia ahora la llevan hacia afuera de la televisión. Dicen que hasta hay gente mala que comenta por ahí, personas que se agarran a trompadas en plena calle... No, está todo mal señores. La publicidad es la culpable porque no ejerce su rol social. ¿Creen que existen las viejas chusmas en el Primer Mundo? La gente debería estar pendiente de las acusaciones de Garbarino a Frávega en lugar de escuchar la odiosa canción "Sólo se vive una vez" (tema que un día provocará una revuelta). Hay gente que, por el aburrimiento, hasta decide apagar el televisor, por favor... Hay que hacer algo urgente.

viernes, 9 de abril de 2010

Volví

¿De dónde? No sé. ¿Se notó mi ausencia? Tampoco lo sé. ¿Me extrañaron? No creo, por lo menos no hubo comentarios alusivos. La cosa es que volví. Cuando quise, claro. Y como pude. La vida universitaria no suele llevarse bien con la vida blogger, pero así es la vida, che. ¡Y eso que no empecé con los parciales! ¿Se imaginan el nivel de abandono de esta querida bitácora cuando estemos por esas épocas?

Pasó de todo en mi receso: le ganamos a las gallinas, perdimos como perro, se fue Alves, Bonilla se convirtió en ídolo, que viene Guillermo, que no viene Guillermo, que Palermo no mete el 219, que Riquelme se va o se queda... En realidad no pasó nada, siempre lo mismo... Semana Santa, los huevos... Los canales de tv que pasan "El Nacimiento" en Pascuas y "La Pasión de Cristo" en Navidad. Siempre igual. ¿Cuándo vendrá la Parusía así cambiamos un poco?

En otro tiempo habría argumentado mi hiato blogueril con excusas de la historieta clásica del marido y la mujer: que el Extraterrestre me llevó en un platillo volador, por ejemplo. Ni por asomo. Siempre el mismo recorrido en el Mitre que ni siquiera me inspira para hacer un post. Porque, claro, vos me dirás que lo más fácil sería hacer una entrada acerca de las peripecias que uno tiene que surcar en el transporte público y que además es algo redituable porque la gente se siente identificada y te comenta. Pero vos sabés que eso no me va. También es una costumbre muy bloguera ponerte en el papel del gil inmerso en el vil sistema universitario, pero ya cansaron los blogs de perdedores, ¿o no?

El que se queje de estar estudiando que deje y punto, que no me venga con posteos llorones. O que mate al decano, como nos recomienda un profesor adjunto. Tenemos un aula no exenta de ruidos de bocinazos, frenadas y estertores de todo tipo. ¿Puede repetir lo que acaba de decir, doctor? Sí, mire, primero haga callar a todos los que están en la calle, después a los de las agrupaciones, mate al decano, sí, mátelo, y después podemos ir a otro aula.

Obviamente que estoy robando con este post. Ojo, robar, matar... (Ni parece que estudiase Derecho). Sin embargo, prometo más regularidad y calidad a partir de la próxima semana. Se vienen nuevos personajes que tomarán la posta y que escribirán por mí mientras yo, en mis verdaderas aventuras, continuaré estudiando la carrera más amada y menos insultada por el mundo. Ja.

Volvé cuando quieras.