FIJATE LO NUEVO

lunes, 25 de octubre de 2010

"K. A. Z. c./ X"

El señor K. A. Z. interpuso una demanda contra la señorita X. Fundó sus agravios afirmando que la demandada incurrió en una violación de la ley 275122, o "del Embudo" como se la conoce corrientemente, en perjuicio de su persona. La demandada contestó los agravios argumentando que ejerció su legítimo derecho a elegir.

El Tribunal falló a favor de la demandada. El criterio del voto unánime - resumido - fue el siguiente: 

"La ley del embudo tiene el vicio de la vaguedad. En el texto dice: 'la más linda estará con el más boludo' pero no establece objetivamente qué parámetros ayudarían a determinar la boludez o la lindura de los sujetos. Tampoco configura ninguna sanción en caso de incumplimiento. (...) Las pruebas aportadas por el demandante no son suficientes. Ni las que atañen a su alegada boludez (por testigos, estudios mentales y psicológicos) ni las que refieren al supuesto gran atractivo de la demandada. Es más, de la afirmación de que la señorita X sería "la más linda" se deduce un nuevo "piropo, palazo o tirada de galgos" en términos de Dalmacio Vélez Sarsfield.


(Nota del E: Sí, mezclar faso y Derecho dan como resultado cosas así. Volvé cuando quieras.)

martes, 19 de octubre de 2010

Impostores que llenan estadios


Por Bobbo Flowers, desde algún punto de Las Cañitas. En exclusivo para EsCaerBajo.
Durante décadas la humanidad ha errado el camino: ha elegido la negación de la muerte sus ídolos musicales. De este modo, proliferaron los dementes que gritaban por las calles "Elvis está vivo", "Luca vive", "Michael is not dead"... Pero no quieren decir que ellos viven en su música, ni en las ideas que nos han dejado como quien afirma, por ejemplo que "el Che vive en nuestra lucha". Esta gente es distinta, no puede aceptar que sus ídolos no existen más físicamente. Mi dictamen: son todos unos acomplejados.
En cambio, las teorías conspirativas de hoy en día ya no hablan de la probable continuidad de la vida de sus ídolos finados: ahora podemos hablar de la posible muerte encubierta de algunos de nuestros ídolos que presumimos vivos sólo porque llenan estadios.

Por ejemplo, el público argentino vuelve a ser embaucado. Le dicen "viene Paul McCartney, viene Paul McCartney" y la gente va desesperada a la boletería a poner la mitad de su sueldo (o más) para ver en el escenario a un... farsante. Sí, a un farsante, señores. Hace ya mucho tiempo se había dicho en este blog que Paul ya había palmado en el año 1965. Sí, Paul McCartney, el gran Paul murió. Un accidente con una moto. Luego fue reemplazado por otro tipo para preservar la banda. Pero resulta que después murió Lennon, y luego Harrison... Y el hijo de puta sigue currando con el nombre adquirido hasta nuestros fuckin' días. (¡Qué ironía de la vida, el único al que Dios le dio vida fue a Ringo Starr...!)

Otro que pasó al otro mundo fue Charly. Sí, no pongan esa cara de sorpresa que de tan hipócrita me da asco. ¿O me van a decir que esta versión soft de García es el verdadero Charly? Puro chamuyo. Nuestro Charly jamás hubiera accedido a sedarse de esa manera. Hubo un antes y un después de la fatídica quinta de Palito Ortega: dimos un Charly con drogas que te llevan hasta el cielo, ignorado por las grandes discográficas quienes boicotearon su "Kill Gil" y recibimos un Charly drogado con pastillas que te llevan hasta abajo, publicitado por las grandes marcas. ¡Ni siquiera firma SNM! Ay Dios, por lo menos lo de McCartney es más sutil que esto.
Y ni hablemos de Luis Miguel. ¿Que lo de la extraña internación fue una estrategia marketinera? Para eso hubiese salido con Amalia Granata o, en el mejor de los casos, haber hecho dieta.

(El señor KAZ, en un claro acto de censura previa sobre su propio personaje, prefirió omitir párrafos en los que Bobbo hace mención a Cerati). ¡Volvé cuando quieras!

viernes, 8 de octubre de 2010

Amigas y amigos

Estaba leyendo una frívola entrevista (sí, he pecado) que le hicieron a Jazmín de Grazia en la Viva. En un tramo la rubia confiesa que está tan sola que le tuvo que pedir a sus amigos gays que se acostaran con ella para darle compañía. (Enorme prueba: si te acostás con esa chica y no hacés nada, nadie dudará de tu homosexualidad jamás.)

Esta onda gay-friendly de las chicas viene creciendo día a día. Es más, hay chicas que prefieren ampliamente tener un amigo gay antes que otra amiga. ¿Por qué? Porque son buena onda y blablablá, pero principalmente, porque no hay competencia. Una vez una chica me contaba que "la mujer es mil veces más arpía que un hombre, enseguida te quieren robar el novio..." ¿Y tu amigo gay no te puede robar tu novio? Risas. "El problema es la mujer, entendés, que siempre va querer el tuyo."

Otro caso es el de la mujer que se rodea de un círculo amistoso masculino. Esto se da por razones de su vida social: suele pasar que pegó onda con un grupo del club o del colegio y que resulta que eran todos o la mayoría chabones. "Soy una varona" me confesó una muchacha bajo esas circunstancias. Yo siempre desconfié, sinceramente, de aquellas chicas. Se jactaba de poder participar de conversaciones cargadas de testosterona, jugar a la play, aguantar el sobaco del Colo... "La verdad es que soy casi un hombre con tetas" confesó la muchacha, entre risas. Mi desconfianza tal vez era fundada.

(Post aparte merecen las chicas que se excusan por ser algo brutas o por simplemente tirarse un pedo diciendo "ay, sorry, es que tengo hermanos varones.")

Por último, están siempre esos dos que son amigos pero están siempre al límite. He escuchado varios planteos "¿pero qué pasará si...? Yo no quiero perder su amistad..." Digo yo, amistades se han perdido por discos rayados, por ropa prestada jamás devuelta... ¿No sería más honroso perder una amistad yendo más allá de ella? Digo, tal vez me equivoque como siempre.

(Aclaración: KAZ no tiene intenciones directas de chamuyarse a una amiga suya de este modo tan lamentable, es sólo una opinión vertida en su espacio blogueril haciendo uso de su derecho a la libre expresión).