FIJATE LO NUEVO

lunes, 23 de mayo de 2011

Uruguay y lo indecidible

¿Hace falta preguntarse si hay que juzgar a los represores? ¿Hace falta movilizar hasta deshora al órgano legislativo para derogar leyes de impunidad? ¿Hace falta recurrir a plebiscitos? Claro que no. Más allá de lo irrisorio que nos pueda parecer el excesivo legalismo ante personas que han cometido delitos de lesa humanidad, no nos detengamos en eso.

Uruguay está incurriendo en un error. ¿Hasta qué punto pueden gobernar las mayorías? No puede una mayoría - ni siquiera la unanimidad - convertir en blanco lo que es negro. No pueden permitir la tortura, la desaparición forzada de personas, la esclavitud. ¿Por qué? Porque van contra las reglas del juego, que son los principios limitadores del Estado reconocidos en constituciones y tratados internacionales. El jurista Luigi Ferrajoli marca el contraste entre la democracia y el garantismo. La primera se identifica con la esfera de lo decidible, mientras que el segundo (también llamado democracia sustancial) lo hace con la esfera de lo indecidible y controla a la primera. Garantismo no es el monstruo que peyorativamente describen algunos, sino que es  la teoría jurídica que postula el respeto irrestricto a los principios constitucionales.

En Uruguay o en cualquier lugar en que hayan impedimentos legales para el juzgamiento de estos crímenes, la única esperanza es la actitud que puedan tomar los jueces. Cualquier ley que vaya en contra de los principios fundamentales debe ser tomada como no escrita.

Mientras tanto, hay quienes continúan marchando haciéndole frente a la impunidad.